San Eustatius, el pequeño tesoro holandés

Aunque seguramente no se trate de uno de los destinos turísticos más conocidos de los que nos puede ofrecer el caribe, y a ciencia cierta pocos los viajeros que se acercan a esta zona del mundo saben de su existencia, esta isla de apenas casi veinte kilómetros cuadrados, situada dentro de las Antillas Holandesas, es una pequeña joya de la corona neerlandesa.
Gracias a varios ricos atributos de cara a los visitantes, como por ejemplo su pasado, emparentado con el haber sido un centro comercial para esclavos, azúcar, algodón y productos básicos de Europa y del Extremo Oriente, o el hecho de poseer apenas tres mil habitantes permanentes durante todo el año, ha derivado en una situación de gran provecho para los viajeros que buscan tanto tranquilidad como bellezas naturales.
De hecho, una de las principales actividades que recomendamos a la hora de llegar a este sitio es sin dudas el submarinismo, ya que San Eustatius está considerado como una especie de meca de esta disciplina.
Pero si prefieres mantenerte por encima del nivel del mar, resaltamos propuestas como una excursión de medio día a Quill, conociendo un volcán típico con un bosque en el centro de su cráter.


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