Cuba, perla caribeña.

Acunada por los ancetrales ritmos de su son candencioso, La Habana es "la ciudad de los variados rostros y los enigmas antiguos", al decir de unos de sus mayores literatos, Jose Lezama Lima. Su misterio, su gracia indefinible, esa que le hizo escribir a Gracia Lorca "si me pierdo, que me busquen en La Habana o en Granada", tal vez obedezca al sincretismo entre las raices hispanas y africana, presente en la musica, en la danza, en buena parte de su arquitectura y en los rituales religiosos, lugar de encuetro del mas puro barroco español cristiano y las tradiciones negras que atestiguan los ofertorios consagrados a Iemanjá, señora de las aguas, tanto en el caribe como en tantos paises de sudamerica.
Turisticamente, La Habana es una ciudad que merece ser visitada en un viaje sin prisa y con pausa, comenzando por su centro historico en su esplendida catedral, construida en el siglo XVIII, y su no menos importante plaza, a la que mira otro de los mas bellos edificios de La Habana, la casa del conde Bayona, en la que funciona el museo de arte colonial.
A pocos metros de la plaza, subiendo por la calle empedrada, se arrima a uno de los iconos mundanos mas emblematicos de la ciudad: la pintoresca bodeguita del medio, donde se pueden y deben degustar algunos de los mas tipicos platos cubanos, acompañados por los inevitables mojitos, una refrescante y solapadamente explosiva combinacion de ron blanco, azucar, limon sutil, gotas de angostura y hoja de yerba buena. En pocas palabras, no se puede hacer esperar...


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