Conocida por muchos como la isla de "los 365 arroyos", esta volcanica isla situada entre sus pares de Guadalupe y Martinica, es una de los paraisos naturales inexplorados e inconquistados aun por las grandes masas de visitantes, por lo cual se encuentra totalmente pulcra e impoluta, con sus selvas ecuatoriales e inigualables playas, marco perfecto para el descanso lejos de cualquier ruido y con el aditivo de una fauna marina a escasos metros para observar, por ejemplo, el pasaje de delfines y ballenas sobre aguas tan cristalinas como nunca imaginó conocer.
Deciamos volcanica, por la incesante actividad que encontramos en sus montañas, claro ejemplo de ello es el famoso lago hirviente, una especie de laguna situada sobre un crater que esta en permanente ebullicion, ademas de los impactantes espectaculos nocturnos con chispas y cenizas ardientes tiñendo el cielo de un rojo cobrizo.
Dentro de los mas aclamados paseos, se encuentra el Parque Nacional Morne Trois Pitons, declarado por la UNESCO como uno de los lugares oficiales de Herencia Mundial alla por el año 1998, por la belleza e intacta conservacion de sus areas verdes. No debemos obviar la Reserva del Bosque del Norte, paraiso tropical que protege mas de 160 especias de avifauna, increible lugar para los amantes y entendidos ornitologos.
Con amplias posibilidades de hacer turismo aventura en canoas, realizar buceo o ciclismo de montaña, para luego un merecido descanso sobre las calidas y calmas playas de este maravilloso caribe, esta isla lo tiene todo, teniendo ademas la posibilidad de descubrir su historia en una breve visita al Museo de la Dominique, cuya extensa e intensa coleccion de fotos lo llevara a recorrerla de principio a fin...