Bocas del Toro, joya turística en el Caribe panameño

Las islas de Bocas del Toro son uno de los más bellos territorios que posee Panamá en el Mar Caribe. Ubicadas en el extremo occidental del país, a sólo 40 kilómetros de la frontera con Costa Rica, este archipiélago es una espléndida muestra de la naturaleza exhuberante de la región y la cultura y tradiciones panameñas.
Una impresionante variedad de especies acuáticas, arrecifes de coral, manglares, bosques tropicales, playas y aguas cristalinas, Bocas del Toro es una región preservada ecológicamente y un auténtico paraíso del ecoturismo y la aventura.
Cristóbal Colón pisó estas playas en Octubre de 1502 en su cuarto y último viaje a las Indias en ocasión de adentrarse a una amplia bahía que los indígenas llamaban Carabaro y cargar provisiones en la actualmente conocida isla de Bastimentos. En el Siglo XIX varias familias de Escocia e Inglaterra emigraron de las islas de San Andrés y Providencia, junto con sus esclavos a fin de evitar el pago de impuestos. Desde entonces un importante puerto comercial se estableció en las islas y los nuevos colonos comenzaron a comerciar tortugas, carey, cacao, entre otros.
Bocas del Toro posee una variada y rica mezcla de culturas que dan personalidad y definen el perfil de su gente y sus tradiciones. La gastronomía, la música, las danzas, las festividades, conservan la magia y el encanto de los primeros habitantes del continente. Aún no está demasiado explotada turísticamente la región, sin embargo nuevos emprendimientos llegan a menudo para hacer de estas paradisíacas playas un lugar exclusivo de descanso para el turismo internacional.


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